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Por tu alegría y tu
decisión de ser
¡Pueblo mío, dulce
pesar en mi costado!
Por Orí, Las Canas
y Candor
por el amor que
guardé para Rosa Pérez
y que nunca se lo
dije
por el Chino que me
enseño Historia y Geografía
y que usaba una
plumita para hacerse cosquillas en el oído
por la carrera que
un día me dio Julián Hidalgo
porque le saqué la
lengua
por Cheo Suriel que
me descifró el misterio de vocales y consonantes
por Dachi que
rifaba unos dulces sabrosos
porque todavía sigo
buscando a Mistercren
por tus calles de
polvo y olvido
y porque lloré
cuando a Tunto
lo enterramos en
una fría caja de arenque
por Banje, por José
el loco
por el té de María
Bubulo mientras esperaba al Flaco
para ir a Santo Domingo
por Billo que tuvo
un solo jumo en su vida
por Kerubin
corriéndole a las llamas
por mi hermano Luis
Amaro vestido de Bombero
por Blaki que me
enseño a jugar y a soñar
por la negra que no
recuerdo su nombre
y que me enseñó el
arte de amar en el río
por mis visiones en
Lomeyerba, El Jobo y Ojo de agua
por el amor que le
tuve a Margarita Polanco
y que tampoco se lo dije
por los tigueres en
la esquina de Chua
por Perico leyendo
la Biblia en las mañanas
y saludando como un
patriarca
por Melaza que se
llevaban a los muchachos
que andaban
descalzos
por los Padrax en
polvo que me dio Torres
para matarme las
lombrices
por Ofelia que aún
sigue pidiendo bola en la carretera
por el Maco Penpen
por la rubia
Anyelina que aún me espera en El Plaza
por Bulla y el Loco
Lamber escuchando a Paniagua
mientras íbamos a
Moca
por los ojos café
de una mujer que amé en el Cantonal
porque siempre
quise ir al Viejo París y en un rebú
partir una botella y después correr
por el miedo que
algún día le tuve a Gallo Loco
por Langosta, por Moreno
el de Cocola,
por la loca de Maraca, por Masó y Kin Kin
por Carlito el de
Dedé buscando sueños en el mar
por Fátima, Rá,
Roberto Rivas, Gogoyo, Yani
y todos los que un
día me vendieron sueños
por la loca que
perdí en el Semillero
por mi Rio Joba que
vive y muere cada año
por el Borinche que
me dijo un día: “Todavía estoy vivo”
Por esto y por más,
pueblo mío,
dulce temblor en mi
costado
sobresalto de mis
noche
¿Cómo olvidarte?
¿Cómo deshacerme de
tus nudos
y de la alada
invasión de tus sueños perennes?
Pueblo mío,
desesperado rumor
que traduzco en estos versos
salobres,
distantes, cotidianos
como la inmensa
canción
que un día me diste.